SakryniaLa tierra de las lágrimas

¡Malditos darshamitas! ¡Qué Fenar les duerma la polla a todos ellos!
Arish, mercader de Arda
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Será mejor que digamos esto cuantos antes: todos los dioses adorados en Sakrynia son falsos, no importa el fervor o la devoción con la que sean reverenciados. Pero esto no resta ni un ápice de importancia a los diferentes cultos, ya que, en realidad, su influencia política y social es bastante fuerte.

Existen unos “seres” de gran poder, que viven en planos diferentes al que ocupa Sakrynia, entidades que muchas veces ignoran a los humanos ya que consideran que no son dignos de su atención. Incluso algunos de estos entes ni siquiera saben que la humanidad exista siquiera. Para ninguno de ellos es importante pues, la existencia de cultos que los adoren. Su lógica está más allá de la comprensión humana, su poder es inmenso y Sakrynia una mota de polvo en el cosmos. Estos seres todopoderosos reciben el nombre de Entidades Mayores.

Existen otros seres quienes, a pesar de tener una fracción del poder que atesoran las Entidades Mayores, aún son terriblemente poderosos. Su nivel de consciencia está algo más cercano a la realidad de Sakrynia y, algunos de ellos, desean interactuar con esos seres tan ridículamente patéticos que para ellos son los humanos. Reciben el nombre de Entidades Menores, y aunque la mayoría ignora a los humanos, a otras les divierten las muestras de devoción de los fieles o bien buscan hacerles daño gratuitamente. Las hay, incluso, que buscan un camino para llegar a la realidad de Sakrynia desde sus propios planos de existencia. A estos planos, cuya naturaleza se desconoce en realidad, se les conoce con la expresión “más allá del Velo”.

Para entender a las Entidades Menores, sería bueno pensar en ellas como “demonios” deseosos de manipular, castigar y destruir a los humanos a través de su maldad. Son ellos quienes engatusan a los más osados con los poderes de la brujería y las falsas promesas de poder absoluto a cambio de una servidumbre fiel y voluntaria.

Pero la consciencia humana contempla a las entidades, tanto mayores como menores, simplemente como benévolas o malvadas, elevándolas a la categoría de dioses, cosan que en realidad no son, y se libran guerras y y se siembran traiciones en nombre de uno u otro dios.
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