SakryniaLa tierra de las lágrimas

¡Mornwulf guía mi hacha! ¡Hoy conseguiré la victoria y todos vosotros vosotros seréis testigos! ¡Seguirán años de gloria y me convertiré en rey de los hombres! ¡Porque Mornwulf guía mi hacha!
Aksörd, caudillo del clan de la Garra del Oso horas antes de su muerte en el campo de batalla
edge
Stacks Image 462
Las entidades mayores viven de espaldas a los moradores de Sakrynia. O bien ignoran su existencia o bien no les prestan ninguna atención. Por lo tanto, estos entes de poder inconmensurable no son relevantes para el entorno de juego. Tan solo hay dos entidades mayores que lo fueron (y en cierta manera aún lo son); Baralk y Larmedys, pero no vamos a hablar de ellas aquí, pues pertenecen a la sección "Los Secretos".

Aunque ellos no lo saben, los habitantes de Sakrynia adoran a dioses falsos cuyo supuesto poder podría equipararse al de las entidades mayores. Es posible que alguna de estas figuras divinas sean en realidad una semblanza de un ente mayor, pero incluso en esos casos, las entidades mayores ignoran a los humanos. El resto de divinidades son, a menudo, fuerzas de la naturaleza o conceptos que dan sentido y esperanza a sus devotos.

Yalin, la Diosa Madre es la deidad protectora a la que se encomiendan gentes de toda Sakrynia, desde Darsham hasta Yoilak. Es, sin duda, el culto más extendido, aceptado y respetado.

Phisme, es la diosa de la Fecundidad (a quien los vaeringjar llaman Varala, la Madre Tierra). Su culto está muy presente también en los distintos territorios. Los thyslarios y davaekianos adoran una versión un tanto diferente, para empezar se le representa con forma masculina bajo el nombre de Fenar, el dios de la Abundancia.

Resulta cuando menos curioso que en dos pueblos irreconciliables como son los darshamitas y los vaeringjar, se adore al mismo dios, aunque bajo nombres distintos: Gorth, el dios de la Guerra (en su versión darshamita) y Vaarha, diosa de la Victoria (en su versión vaeringjar).

No debería resultar demasiado extraño que los especialmente prácticos kalemíes adoren casi exclusivamente al Sol Resplandeciente, aquel que gobierna desde el cielo con su fuego. Cada mañana le rezan para pedir su protección, pues es quien da la vida y la muerte en las tierras del desierto.

Dejamos para el final la única excepción a todo lo expuesto. En realidad sí que existe una entidad mayor que de vez en cuando presta atención a los humanos. Le gusta observarlos, especialmente a sus preferidos, los vaeringjar, pero es reacio a intervenir, aunque algunas veces, quién sabe por qué razón, lo hace.

Los vaeringjar lo conocen con el nombre de Mornwulf, Dios de la Batalla y, tan solo en contadas ocasiones durante todos estos siglos, ha puesto su marca sobre algún guerrero vaeringjar, convirtiéndolo en un gran héroe para los suyos. En su folklore, los hombres de las Tierras Heladas, conocen a estos guerreros como Ûldinn.
Stacks Image 1137
Stacks Image 1140
Stacks Image 1143