SakryniaLa tierra de las lágrimas

¡Ahí tienes tu ejemplar de Martillo del Velo, brujo arrogante! ¡Ahora presenciaré como aplasta tu cráneo contra esa roca si no posees los conocimientos necesarios para atarlo!
Krosmelin, el Asolador
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Las entidades menores tienen un impacto real y significativo en el mundo de juego. Aunque su poder no sea equiparable al de las omnipotentes entidades mayores, es lo suficientemente grande como para dejar su huella en Sakrynia, incluso desde más allá del Velo. Si alguna de estas entidades menores encontrase el modo de cruzar el Velo y llegar así directamente a la realidad de Sakrynia, sembraría el caos y la destrucción y se convertiría en un enemigo difícilmente superable.

Se pueden encontrar cultos organizados y fieles individuales que adoran a estos seres por toda Sakrynia. Aunque no existe distinción entre entidades mayores y menores en la realidad cotidiana y por lo tanto se les concede la categoría de “dioses” igualmente, las entidades menores son percibidas con frecuencia como “demonios”.

La religión en
Graundhar tiene un aspecto tan oscuro como sus cielos. Aunque han hecho suyos a los dioses populares en Darsham como la Diosa Madre (Yalin), Tiphe (Dios de la Lluvia), Phisme (Diosa de la Fecundidad), y especialmente Zaresh (Señor del Abismo), hay infinidad de cultos dedicados a la adoración de peligrosos e inquietantes “dioses” como Borthmorg, Krosmelin y Berinaeh, lo que explica que bajo la apariencia de normalidad de la sociedad graundhariana, se oculten brujos y practicantes menores de los poderes oscuros, en mayor proporción que en cualquier otro lugar de Sakrynia.

Las entidades menores son un peligro real porque son conscientes de la existencia de la humanidad, la observan con interés y buscan la manera de extender su influencia en Sakrynia. Se anima al DJ a crear sus propios “demonios”, pero a continuación se detallan los más populares.

Zaresh Señor del Abismo
Esta
entidad menor, también llamada Gorgoth, Señor del Velo en los Dominios de Graundhar, disfruta corrompiendo a aquellos que le adoran como un dios. Un maestro de la manipulación y la mentira, acostumbra a pedir a sus creyentes horribles sacrificios humanos que, con frecuencia, no se limitan a una muerte ritual, sino que van precedidos de largos y dolorosos episodios de tortura.

Un legendario brujo, cuyo nombre permanece perdido desde la caída del imperio Methmet, el nefasto Yavdan el Inmortal, logró esclavizar a esta entidad menor durante mucho tiempo. Solo con la “muerte definitiva” del brujo, logró recuperar el control. Y lo ha mantenido durante siglos, pero desde hace algunas décadas, Yavdan ha vuelto a controlarlo, aunque de momento, tan solo de forma parcial.

Berinaeh, la Reina Nigromante
Berinaeh solo se muestra accesible a los brujos más dotados, e incluso a estos les enfrenta a peligrosas pruebas y retorcidos acertijos, con frecuencia verdaderos juegos mortíferos que el brujo debe superar.

Confiere a los hechiceros la capacidad de hablar con los muertos y, a quienes juzgue merecedores de ello, de entre los más poderosos, les confiere la llave que abre la puerta de los Secretos Oscuros, que confieren terroríficas y devastadoras habilidades.

Krosmelin, el Asolador
Krosmelin atiende las llamadas de cualquiera. Ya sea tras un elaborado ritual, mediante un oscuro sacrificio, suplicando de manera patética o exhortándolele a obedecer, el Asolador acostumbra a conceder a su interlocutor cualquier petición que pueda satisfacer.

Su conocimiento del Velo, la frontera entre realidades, es tal, que posee la potestad de permitir cruzarlo a cualquiera de sus vástagos. Así pues, cuando un humano desea convocar a una subcriatura demoníaca, él es quien lo hace posible.

No debería confundirse la predisposición de Krosmelin a satisfacer estas peticiones con un síntoma de debilidad o de hastío, nada más lejos de la realidad. Cuando una criatura de más allá del Velo llega a Sakrynia, se comporta de manera salvaje, sangrienta y destructiva, y este comportamiento devastador complace enormemente al Asolador.

Cada vez que uno de los
vástagos del Velo es liberado en Sakrynia, causa la destrucción siguiendo las ordenes y deseos del brujo que lo ha convocado. Pero Krosmelin se deleita enormemente cuando el brujo es incapaz de controlar la criatura que ha llamado y muere devorado por ella entre espeluznantes gritos de sufrimiento.
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