SakryniaLa tierra de las lágrimas

El primer problema de nuestro pueblo es la sed que provoca el desierto. Y no estoy hablando de la falta de agua, sino de la sed de poder que atormenta a algunos de mis emires
Bahir al-Hakim, sultán de Kalem
edge
Stacks Image 462
También conocida como leones del desierto, pueblo del sol resplandeciente o reino kalemí, esta nación ha experimentado un gran auge comercial y cultural gracias a los años de paz duradera que está disfrutando bajo el sensato gobierno del sultán, Bahir al-Hakim, quien ha tenido éxito controlando la ambición de los emires (nobles que poseen tierras y hombres), al menos en apariencia, pues en realidad existe una conspiración para derrocarle, aunque el complot avanza despacio.

Aislados del resto de Sakrynia, se han encerrado en sí mismos y han desarrollado cierta intolerancia para con los extranjeros.

Kalem es una tierra dura, árida y, en su mayor parte desértica.

El Gran Desierto puede resultar una verdadera trampa si no se conoce la ubicación de los pozos de agua.

Durante la época más calurosa del año, se alcanzan temperaturas medias de 35 grados, lo que implica máximas por encima de los 50 en muchas ocasiones. Cerca de la costa, las temperaturas se suavizan. Durante el verano, es muy raro que llueva en el desierto, pero sí abundan las tormentas de arena.

Kalem puede resultar un territorio hostil y dar la apariencia de ser yermo, sin embargo es un reino extremadamente rico en recursos naturales y manufacturados.

Gran parte de las zonas próximas al Gran Río, y especialmente su delta, donde se erige la capital del reino Mad’af, son un auténtico vergel donde la agricultura produce excedentes y se crían increíbles caballos de una raza única en Sakrynia.

Kalem conecta comercialmente su territorio mediante enormes caravanas que cruzan el país, algunas atravesando el Gran Desierto; aceites, vinos, especias, grano, sedas y otros artículos se trasladan a las principales urbes del reino, verdaderos centros de distribución.

Existen dos rutas principales para las caravanas; la Ruta de la Costa y la Ruta del Desierto y ambas tienen en Hadora su punto de origen y de destino.

El Paso de la Plata, que atraviesa la gran cordillera conocida como los Colmillos del Cielo, conecta Kalem con el Reino Libre de Yoilak, permitiendo la entrada y salida de mercaderías.

La ciudad de Hadora es el mayor enclave comercial del reino debido a su relativa proximidad con el Paso de la Plata.

Si uno logra vencer la barrera inicial, encontrará que los kalemíes son amables, hospitalarios, alegres y ruidosos. Están acostumbrados a socializar, practican el regateo, y se reúnen en lugares públicos para beber, hablar y leer. Poseen una gran sensibilidad por las artes, la filosofía y la ciencia, y atesoran libros y pergaminos de todas las culturas, aunque su acceso no resulte sencillo para el pueblo llano.

Este amor por la cultura les ha llevado a considerar erróneamente que los extranjeros son seres inferiores, poco más que brutos incapaces de cultivar la mente y el espíritu.

Visten ropas de seda y lino y en las montañas y las noches del desierto, prendas de lana. Son amplias para soportar el calor (la armadura suele llevarse bajo la ropa para evitar que se recaliente por la acción directa del sol) y acostumbran a lucir turbantes alrededor de la cabeza o los cascos.

Son un pueblo práctico y adoran mayoritariamente a único dios, el Sol Resplandeciente, aquel que gobierna desde el cielo con su fuego, y da vida y da muerte.
Stacks Image p653_n646
Stacks Image 1881
Stacks Image p653_n652