SakryniaLa tierra de las lágrimas

¡La sangre ha hablado! Galoparemos al norte para reunirnos bajo el estandarte de Dabra…
Fera, vidente de las entrañas de los clanes sureños
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Cuando las lágrimas se precipitaron sobre Sakrynia, la frontera entre el mundo y las otras dimensiones se alteró para siempre, haciendo posible, para aquellos que comprenden los misterios, secretos y caprichos del Velo, utilizarlo en su provecho.

Así fue como Borthmorg supo de la existencia de la realidad de Sakrynia. Quedó fascinado por los seres humanos y su inclinación natural hacia el mal y disfrutó manipulando y engañando a aquellos que confiaron en él.

Borthmorg siente predilección por las hembras humanas ya que las considera más capaces que sus contrapartidas varones y aunque nunca deja de lado totalmente su naturaleza manipuladora y tramposa, siente una inclinación antinatural a no engañarlas demasiado.

Aunque las graundharesas están entre sus preferidas, experimenta una gran predilección por las mujeres de las tribus bárbaras.

Es por esta razón que existen las dyegde o videntes de las entrañas. Borthmorg les proporciona las respuestas que buscan en las vísceras, aumentando la influencia social de sus escogidas y preparando los acontecimientos en función de su propio interés; llegar a Sakrynia y sembrar el caos.

Durante la primera invasión bárbara, Borthmorg consiguió que todos los clanes siguieran a Gradalur el Azotador en un avance brutal y sanguinario en el que la sangre y las llamas era lo único que dejaban atrás en su irrupción en territorio davaekiano.
Gradalur llevó a sus jinetes asesinos muy al norte, penetrando en Davaek sin preocuparse de ocupar permanentemente las tierras que a-rrasaban.

Se decía que el Azotador era en realidad un demonio invencible. Y eso no se alejaba mucho de la realidad pues blandía un arma poderosa, una espada embrujada con la esencia de la sangre del mismo Borthmorg imbuída en su hoja maldita.

La espada, sin embargo, tenía el sello traidor del demonio y, en ocasiones, manifestaba una voluntad propia. Por eso la llamaron el Engaño de Borthmorg.

Gradalur fue derrotado no por los hombres sino por la sífilis y su espada se perdió para siempre. Sin el nexo unificador del caudillo, los clanes mostraron sus diferencias y, batalla tras batalla, fueron expulsados por los davaekianos.

La segunda invasión bárbara fue liderada por Kuygik la Inclemente, cien años después de la primera. Borthmorg había logrado que su preferida tuviese la confianza de los otros clanes así es que todos la siguieron cuando invadió Davaek.

Sádica y cruel, sus hazañas aún se cuentan para asustar a los niños davaekianos por la noche.

Pero, a pesar de su sed de sangre, la invasión no logró progresar tanto como lo hiciera la de Gradalur y quedó lejos de su verdadero objetivo; recuperar el Engaño de Borthmorg.

Pero Borthmorg sigue esperando su momento.
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