SakryniaLa tierra de las lágrimas

Y ahora os convertiré en esclavos de vuestra propia arrogancia, obligandoos a ver como se consumen los rescoldos de la gran llama metmethí. Y me llamaréis Señor…
Yavdan el Inmortal, en su coronación como Rey de Ambos Mundos
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La fe de Yavdan no fue siempre tan firme como parecía serlo, muchas veces incluso llegó a cuestionarse la propia existencia de los Creadores.

Él fue el último de los sumos sacerdotes metmethíes, un cargo que conllevaba grandes privilegios y confería una gran influencia.

Cuando las lágrimas se precipitaron desde los cielos, dando así comienzo un proceso lento pero imparable, que primero cambio la faz de Sakrynia y después provocó la desaparición del gran imperio metmethí, Yavdan y su labor como sacerdote fueron cuestionados.

Las hordas de malignas criaturas causaron estragos en una tierra que perdía paulatinamente su fertilidad y se convertía en un páramo árido que, con los años, acabaría convirtiéndose en lo que hoy se conoce como El Gran Desierto.

No hay nada que sea más humano que culpar a alguien de las desgracias, así es que, mientras el imperio se acercaba a su fin, hostigado por seres de más allá del Velo, afectado por la enfermedad y la hambruna, una turba enfurecida asaltó la morada del sumo sacerdote con la intención de ofrecer su vida como el único sacrificio capaz de aplacar a los Creadores.

No lo encontraron allí y, enfurecidos, acabaron con su esposa e hijos y reclamaron a Saramir que lo encontrase y acabase con él.

El soberano metmethí, que se había convertido en una sombra del gran hombre que fuera una vez, agobiado por la visión de un imperio glorioso que se estaba viniendo abajo, cedió atemorizado ante la posibilidad de una revuelta que se sumara al levantamiento de los pueblos sometidos y que tanto daño estaba causando a la cohesión del territorio.

Pero, en el último momento, Saramir se apiadó de su amigo, abatido por su pérdida, y le permitió escapar a los páramos a condición de que nunca volviera.

Yavdan fue apresado por las extrañas criaturas y sometido a crueles torturas que quebraron su cuerpo y desfiguraron su rostro convirtiéndolo en un ser deforme y aterrador.

Yavdan alimentó su odio con la desesperación y el sufrimiento de su largo cautiverio y lo dirigió tanto contra aquellas criaturas malignas y el ser al que éstas obedecían como hacia los que una vez fueron sus hermanos, el pueblo metmethí y todo lo que había significado.

Yavdan demostró una gran sintonía con las energías oscuras que, en aquellos primeros tiempos tras la caída de las lágrimas, habían rebasado el Velo de forma libre y descontrolada, y aprendió primero a entenderlas y, por último, a utilizarlas.

Así pues, Yavdan se convirtió en el primer brujo de Sakrynia y llamó tan poderosamente la atención del ente que lo esclavizaba que, éste, lo liberó con la condición de que el brujo le sirviese incondicionalmente.

Y Yavdan demostró tal fidelidad, maldad y dominio de la brujería que, Zaresh el Señor del Abismo, lo nombró su segundo y le ordenó que sometiera al pueblo metmethí.
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